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Cada cuánto debes cambiar tus guantes de trabajo
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¿Cada cuánto debes cambiar tus guantes de trabajo? Señales que no debes ignorar

Existe un hábito muy extendido en los centros de trabajo que, aunque parece ahorro, en realidad es un riesgo: usar los guantes hasta que se rompen. Mientras el guante no tenga un hoyo evidente, se sigue usando. El problema es que los guantes de seguridad pueden perder su capacidad protectora mucho antes de que el daño sea visible a simple vista. Un guante deteriorado no protege. Y lo más peligroso de esto es que el trabajador que lo lleva puesto cree que sí. ¿Los guantes tienen fecha de caducidad? A diferencia de otros EPP como los cascos, los guantes de seguridad no tienen una vigencia fija establecida. Su vida útil depende de tres factores: el material con el que están fabricados, las condiciones a las que se exponen y la intensidad de uso diario. Un guante de carnaza usado en soldadura continua ocho horas diarias no tiene la misma vida útil que uno de nitrilo usado en inspección de piezas unas horas a la semana. Lo que sí establece la norma es la obligación de gestionar esa reposición. La NOM-017-STPS-2024, vigente desde septiembre de 2025, exige a los patrones contar con procedimientos escritos de uso, revisión, reposición, mantenimiento y disposición final del EPP, y llevar registros documentados de cada reemplazo. Esto significa que “cambiarlos cuando se rompen” ya no es suficiente desde el punto de vista legal ni desde el punto de vista de la seguridad real. Las señales que indican que es momento de cambiar los guantes Más allá de los plazos, hay señales concretas que no deben ignorarse bajo ninguna circunstancia: Daño visible en el material. Perforaciones, cortes, rasgaduras o costuras abiertas son la señal más obvia. Cualquier apertura en el material elimina la barrera de protección en esa zona, que suele ser precisamente donde más contacto hay con el riesgo. Rigidez o pérdida de flexibilidad. Los guantes de carnaza y los materiales sintéticos se degradan con la exposición repetida al calor, los aceites o los químicos. Cuando un guante se vuelve rígido o inflexible, el trabajador pierde destreza, aumenta el esfuerzo físico y paradójicamente crece el riesgo de accidente. Decoloración o manchas que no desaparecen. En guantes expuestos a sustancias químicas, la decoloración puede indicar que el material fue penetrado o debilitado por esa sustancia. Un guante que absorbió un solvente o un ácido puede haber perdido su resistencia química incluso si no tiene perforaciones visibles. Mal ajuste. Un guante que se ha estirado, deformado o que ya no se ajusta correctamente a la mano es tan peligroso como uno roto. Los guantes holgados pueden engancharse en maquinaria o reducir el control sobre herramientas, y los muy apretados generan fatiga y reducen la circulación. La NOM-017-STPS-2024 es explícita en que el EPP debe ser de la talla y medidas acordes al trabajador precisamente porque un mal ajuste puede generar riesgos en sí mismo. Olor persistente a químicos. En guantes usados para manejo de solventes, pinturas o ácidos, el olor que permanece aunque el guante esté “limpio” es una señal de que el material fue permeado. En ese punto, el guante ya no ofrece la barrera química para la que fue diseñado. Después de un incidente. Si el trabajador sufrió una exposición significativa a una sustancia peligrosa, una chispa importante, un corte que casi atravesó el guante, o cualquier situación de riesgo elevado, ese guante debe retirarse y evaluarse antes de volver a usarse, aunque aparentemente no presente daño. El error de lavar guantes que no deben lavarse Otro factor que reduce la vida útil de los guantes (y que pocas empresas consideran) es el método de limpieza. No todos los materiales pueden lavarse con agua y jabón. Los guantes de carnaza, por ejemplo, pueden endurecerse y perder flexibilidad si se lavan con métodos inadecuados. Los guantes de hule o nitrilo pueden degradarse con ciertos detergentes. Siempre deben seguirse las indicaciones del fabricante para limpieza y almacenamiento, y los guantes deben guardarse en un lugar seco, fresco y alejado de la luz solar directa para preservar sus propiedades. Lo que la norma exige y lo que significa para distribuidores y empresas Para las empresas, llevar un registro de reposición de guantes no es burocracia: es protección legal ante una inspección de la STPS y, más importante, es la evidencia de que la seguridad del trabajador está siendo gestionada activamente. La NOM-017-STPS-2024 exige que este registro incluya el tipo de equipo entregado, las fechas de entrega y reposición, y la firma del trabajador responsable. Para los distribuidores, entender estos ciclos de reposición es una oportunidad de negocio directa: un cliente bien asesorado sobre la vida útil real de sus guantes es un cliente que compra con regularidad, que confía en su proveedor y que está blindado ante cualquier inspección normativa. En LICA tenemos el guante que sigue cuando el anterior ya cumplió su ciclo Contar con un proveedor confiable y con inventario disponible es tan importante como saber cuándo cambiar el guante. En LICA ofrecemos una línea completa de guantes para riesgo mecánico, térmico, químico y especial. Desde modelos como los GCC y GCL de carnaza hasta el GLANTICUT anticorte nivel 5, pasando por nuestra gama de guantes recubiertos de nitrilo y látex, todos certificados y disponibles para empresas y distribuidores en toda la República Mexicana. Porque la protección que se interrumpe deja de ser protección. ¿Quieres establecer un programa de reposición de guantes para tu empresa o ampliar tu catálogo como distribuidor? Contáctanos. Fuentes: Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) — NOM-017-STPS-2024, publicada en el DOF el 28 de marzo de 2025 IMSS — Estadísticas de Riesgos de Trabajo, periodo 2013-2022 Work City — Señales de desgaste y reemplazo de guantes de seguridad, 2025 EPP México — Caducidad de los EPP: vida útil y reemplazo, 2025 Santamarina + Steta — Análisis NOM-017-STPS-2024, abril 2025

Cómo elegir el guante correcto según el riesgo
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No todos los guantes protegen igual: cómo elegir el guante correcto según el riesgo

Hay un error que se repite más de lo que debería en los centros de trabajo de todo el país: el trabajador lleva guantes puestos, y aun así sufre una lesión en las manos. El problema no suele ser la falta de EPP disponible. Lo que falla es que el guante entregado no era el adecuado para el riesgo al que estaba expuesto. Las manos son la parte del cuerpo más afectada por accidentes laborales en México. Según datos del IMSS del periodo 2013-2022, las manos y muñecas concentran el 38.77% del total de lesiones por accidentes de trabajo. En cifras concretas: en 2023 se registraron cerca de 201,000 bajas laborales por lesiones en manos, más de 550 accidentes de este tipo cada día en el país. Un dato que debería ser suficiente para replantear cómo se elige el EPP para manos en muchas empresas. El guante no es genérico, el riesgo tampoco El primer error en la selección de guantes es tratarlos como un artículo uniforme. Existen familias de guantes diseñadas para riesgos completamente distintos, y usar el incorrecto puede dar una falsa sensación de protección que resulta más peligrosa que no usar ninguno. Los principales tipos de riesgo que determinan la elección del guante son: Riesgo mecánico: cortes, abrasión, perforación y desgarre. Es el más común en industria manufacturera, construcción, logística y metalmecánica. Para tareas de manejo de materiales, piezas metálicas o herramientas, los guantes de carnaza de res ofrecen resistencia natural a la abrasión y al desgarre. En LICA contamos con el modelo GCC (corto) y el GCL (largo con manga) para mayor cobertura del antebrazo. Cuando se requiere mayor precisión y agarre, los guantes recubiertos son la opción indicada: el modelo GLNN de nailon con recubrimiento de nitrilo y el GLNSPANDEX9, ambos certificados bajo EN 388, ofrecen protección mecánica con más flexibilidad y comodidad. Para riesgos de corte severo, el modelo GLANTICUT es un guante anticorte de nivel 5 —la clasificación más alta bajo EN 388— ideal para trabajo con objetos altamente cortantes como lámina, vidrio o cuchillas industriales. Riesgo térmico: calor, llamas y chispas. Este riesgo está presente en soldadura, fundición, hornos y procesos de alta temperatura. El modelo SG-5400 de LICA está fabricado en carnaza de res curtida al cromo con doble engrase y forro interior acolchado, cosido con hilo de Kevlar; está diseñado específicamente para soldadura manual y corte de metales. Para exposición a chispas en instalación o mantenimiento eléctrico con calor moderado, el modelo B182RG-L —guante de piel de res con puño de carnaza y resorte de ajuste— es una alternativa más ligera y versátil. Riesgo químico: contacto con aceites, pinturas, derivados del petróleo y grasas. Aquí el material del guante lo es todo, ya que no todos los sintéticos protegen contra todos los químicos. El modelo GLNA9, con revestimiento de nitrilo sobre algodón y certificación EN 388, ofrece resistencia a aceites, pinturas y derivados del petróleo. Es una opción sólida para mecánica automotriz, mantenimiento industrial y actividades con lubricantes. Para manejo general con riesgo de exposición a líquidos, el modelo GLLATPS10 —guante de lona con revestimiento de látex— brinda buen agarre y protección contra humedad y sustancias acuosas. Riesgo eléctrico: descarga y arco eléctrico. Los únicos guantes que protegen contra este riesgo son los dieléctricos, fabricados en hule natural o sintético y clasificados por niveles de voltaje. Un guante de carnaza no aísla contra electricidad por sí solo. Sin embargo, para trabajos donde el riesgo es principalmente de chispas y calor moderado —no de alta tensión— los modelos A182RG y A184RG de LICA, con palma de piel y dorso de carnaza, están diseñados para electricistas en labores de instalación y construcción. Riesgo mecánico especial: vibración e impacto. Para operadores de taladros, amoladoras o martillos neumáticos existe un riesgo frecuentemente ignorado: la vibración sostenida y los golpes en el dorso de la mano. El modelo GLANTIB10 cuenta con sistema anti-vibración en la palma de nitrilo espumado y protección anti-impacto en el dorso, pensado específicamente para estas actividades. Riesgo biológico: contacto con fluidos, microorganismos o materiales contaminados. Este riesgo es común en industria alimentaria, manejo de residuos y sector salud. Se utilizan guantes de látex, nitrilo o vinilo, generalmente desechables, que crean una barrera efectiva contra agentes infecciosos. La NOM-017-STPS-2024 es explícita en que los guantes no deben compartirse entre trabajadores, por lo que deben ser de uso estrictamente personal. Lo que hay que revisar antes de elegir Más allá del tipo de riesgo, otros factores determinan si un guante realmente cumple su función. El ajuste y la talla son críticos. Un guante demasiado grande reduce la destreza y puede engancharse en maquinaria. Uno demasiado pequeño fatiga la mano y termina siendo retirado por el mismo trabajador. La comodidad no es un lujo: si el guante incomoda, el trabajador se lo quita, y ahí desaparece toda la protección. La certificación es la garantía de que el guante fue sometido a pruebas reales. En México, la NOM-017-STPS-2024 exige que el EPP adquirido cuente con certificación de un organismo acreditado. Para riesgos mecánicos, las certificaciones más comunes son la EN 388 y la NMX-S-040, esta última específica para guantes de carnaza. La vida útil también importa. Un guante con perforaciones, costuras abiertas o material degradado deja de proteger aunque se siga usando. La norma exige llevar registro de reposición del EPP precisamente por esto. El catálogo de guantes LICA Conocer el riesgo es el primer paso. El segundo es tener acceso a un proveedor con la opción correcta para cada situación. En LICA disponemos de una línea completa de guantes —carnaza y piel, recubiertos y especiales— para cubrir los principales riesgos de la industria mexicana, todos con las certificaciones correspondientes y disponibles para empresas y distribuidores en toda la República. Porque la protección real de las manos empieza con una buena decisión de compra, y esa decisión empieza por conocer el riesgo. ¿Necesitas orientación para elegir el guante correcto para tu industria? Contáctanos, con gusto te asesoramos. Fuentes: IMSS — Estadísticas de Riesgos de

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Cómo elegir tus botas de trabajo: Tips para mujeres en la industria

En el entorno industrial, cada paso cuenta. Durante décadas, el calzado de seguridad se diseñó bajo estándares masculinos, obligando a las mujeres a utilizar tallas pequeñas de modelos para hombre que no se ajustaban a su anatomía. Hoy, marcas como LICA han revolucionado esto con líneas diseñadas específicamente para el pie femenino. Pero, ¿sabes qué buscar al elegir tu próximo par? Aquí te presentamos una guía práctica para tomar la mejor decisión. 1. La importancia de la horma femenina No se trata solo de colores o tallas pequeñas. El pie de la mujer suele tener el talón más estrecho y el empeine con una forma distinta. El riesgo de lo “Unisex”: Usar una bota de hombre puede causar que el talón “baile”, provocando ampollas y falta de estabilidad. La solución: Busca calzado con horma específica para dama. Esto garantiza que el zapato sujete correctamente el pie, evitando lesiones a largo plazo. 2. Identifica tu nivel de protección (NOM-113-STPS-2009) En México, el calzado debe cumplir con la norma NOM-113. Antes de comprar, analiza los riesgos de tu puesto: Puntera de protección (Casquillo): Vital si manejas objetos pesados. En LICA, muchos modelos usan casquillos de poliamida, que son más ligeros que el acero y no conducen calor ni electricidad. Protección Dieléctrica (D): Si trabajas cerca de circuitos eléctricos, necesitas botas que resistan descargas (comúnmente hasta 14,000 voltios). Suela Anti-perforación: Ideal para construcción o zonas con residuos punzantes. 3. Comodidad “Anti-fatiga” Pasar 8 o 12 horas de pie requiere tecnología. Las mujeres son más propensas a problemas de circulación, por lo que debes priorizar: Plantillas de Foam/PU: Buscan amortiguar el impacto del talón. Sistemas de retorno de energía: Ayudan a que tus articulaciones se cansen menos al caminar largas distancias sobre concreto. Ligereza: Un calzado pesado drena tu energía. Los materiales modernos como el poliuretano (PU) en la suela reducen drásticamente el peso total. 4. Transpirabilidad y Materiales ¿Cuero o sintético? Piel/Cuero Hidrofugado: Es excelente para durabilidad y protección contra salpicaduras de líquidos, pero requiere más mantenimiento. Mallas textiles de alta resistencia: Son la tendencia en los “tenis de seguridad”. Ofrecen una ventilación superior, ideal para climas cálidos o almacenes cerrados. 5. Tip extra: El mantenimiento alarga la vida Un error común es no limpiar el calzado. Según los expertos de LICA: No seques tus botas al sol directo ni cerca de radiadores; esto endurece y agrieta la piel. Limpia las suelas: El lodo o químicos acumulados pueden degradar las propiedades antideslizantes y dieléctricas. Conclusión Elegir tus botas de trabajo no es un gasto, es una inversión en tu salud y rendimiento. Ya sea que prefieras la robustez de una bota clásica o la agilidad de un tenis de seguridad, asegúrate de que el modelo respete tu anatomía y cuente con las certificaciones necesarias. ¿Lista para renovar tu equipo? Explora la sección de Calzado de Mujer en LICA y encuentra el equilibrio perfecto entre seguridad y estilo. *** Este contenido ha sido creado tomando como referencia los estándares de calidad y seguridad de LICA México.

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