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Par de lentes de seguridad industriales, uno en buen estado y otro con mica rayada y montura deformada, sobre superficie industrial
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¿Cuándo cambiar tus lentes de seguridad? Señales que no debes ignorar

Existe un criterio silencioso pero muy extendido para reemplazar los lentes de seguridad en las empresas: esperar a que se rompan. Mientras el trabajador pueda ponérselos y ver a través de ellos, los lentes “sirven”. El problema es que un lente de seguridad puede dejar de proteger mucho antes de que presente un daño evidente, y seguir usándolo en ese estado no es ahorro: es riesgo no gestionado. A diferencia de lo que ocurre con otros EPP cuyo deterioro es más obvio —una bota con suela desprendida, un guante perforado— los lentes de seguridad suelen degradarse de forma gradual y silenciosa. Las rayaduras se acumulan, la mica pierde transmisión de luz, la montura pierde ajuste. Ninguno de esos cambios detiene al trabajador de ponérselos. Todos, sin embargo, reducen su capacidad de protección real. ¿Los lentes de seguridad tienen vida útil definida? No existe una fecha de caducidad universal para los lentes de seguridad. Su vida útil depende del material de la mica, la intensidad de uso, las condiciones del entorno y el cuidado que reciban. Un lente usado en metalurgia con exposición constante a partículas y calor no dura lo mismo que uno utilizado en supervisión de oficinas técnicas. Como referencia general, fabricantes y organismos de seguridad internacional recomiendan revisar los lentes de seguridad cada seis meses en uso intensivo y reemplazarlos ante cualquier señal de deterioro, independientemente del tiempo transcurrido. Lo que sí establece la norma es la obligación de gestionarlo formalmente. La NOM-017-STPS-2024, vigente desde septiembre de 2025, exige al patrón contar con procedimientos documentados de revisión, mantenimiento, reposición y disposición final del EPP, incluyendo registros de entrega con firma del trabajador. Cambiar los lentes únicamente cuando se rompen no cumple con esta exigencia. Las señales que indican que es momento de cambiar los lentes Rayaduras en la mica. Es la señal más común y, al mismo tiempo, la más subestimada. Las rayaduras superficiales reducen la claridad visual, generan destellos molestos ante fuentes de luz directa y, en entornos de alta luminosidad o trabajo nocturno, comprometen la percepción del trabajador. Cuando las rayaduras cubren la zona central de visión o dificultan la lectura de instrumentos, el lente debe reemplazarse. Un recubrimiento antirrayaduras extiende la vida útil, pero no la hace indefinida. Mica opaca, amarillenta o con pérdida de transmisión. La exposición prolongada a luz ultravioleta, calor o ciertos químicos puede degradar el policarbonato y provocar una opacidad gradual que reduce la cantidad de luz que llega al ojo. Este deterioro afecta directamente la visibilidad en entornos de baja iluminación y representa un riesgo concreto en operaciones con maquinaria o vehículos en movimiento. Empañamiento persistente que no responde al tratamiento. Los lentes con tratamiento antiempañante de fábrica pueden perder esa propiedad con el tiempo, especialmente si se limpian con materiales abrasivos o se exponen a solventes. Cuando el empañamiento se vuelve frecuente e inmediato al ponerse el lente, su funcionalidad en entornos húmedos o con cambios de temperatura queda comprometida. Montura deformada o con pérdida de ajuste. Una montura que ya no se ajusta correctamente al rostro genera espacios laterales por donde pueden entrar partículas, salpicaduras o radiación. La norma ANSI Z87.1 exige protección lateral efectiva; una montura deformada que deja expuestos los laterales incumple este requisito aunque la mica esté intacta. Además, un lente que no se mantiene en posición correcta genera fatiga visual y aumenta la probabilidad de que el trabajador lo retire durante la jornada. Patillas rotas, flojas o con pérdida de agarre. Las patillas son el elemento que garantiza que el lente permanezca en su lugar durante el movimiento y el esfuerzo físico. Una patilla rota o muy floja convierte al lente en un accesorio que se cae, se mueve o simplemente no se usa. En operaciones con maquinaria, herramientas o altura, un lente que se desplaza del campo visual en el momento equivocado puede derivar en un accidente. Puente nasal agrietado o inflexible. El puente nasal determina la distribución del peso del lente y su posición sobre el rostro. Cuando se agrieta o pierde flexibilidad, el ajuste se vuelve incómodo, el lente se desplaza hacia abajo y la protección lateral pierde efectividad. Modelos como el LICA-TRAN-I incluyen puente nasal ajustable precisamente para adaptarse a diferentes perfiles faciales y prolongar la comodidad de uso; sin embargo, cuando este componente falla, el lente debe reemplazarse. Después de un impacto significativo. Si el lente recibió el impacto directo de una partícula, herramienta o proyectil —aunque no presente fractura visible— debe retirarse y evaluarse antes de volver a usarse. El policarbonato puede presentar microfisuras internas que no son detectables a simple vista pero que reducen su capacidad de absorción ante un segundo impacto. Un lente que ya cumplió su función protectora en un incidente no garantiza el mismo nivel de protección en el siguiente. Daño en recubrimientos especiales. Los lentes con filtro UV, recubrimiento REVO o tratamiento antiempañante dependen de la integridad de esas capas para funcionar correctamente. Cuando los recubrimientos presentan burbujas, desprendimientos o manchas permanentes, el lente pierde las propiedades adicionales para las que fue adquirido. Un modelo RUNNER-SM-AZ con recubrimiento REVO dañado, por ejemplo, ya no ofrece la protección UV400 certificada para la que fue diseñado. Cómo extender la vida útil sin comprometer la protección El almacenamiento y la limpieza correctos marcan una diferencia significativa en la durabilidad de los lentes. Guardarlos en su estuche o bolsa de tela evita rayaduras durante el transporte. Limpiarlos con paño suave y agua limpia —nunca con ropa, papel o solventes— preserva los recubrimientos. Almacenarlos lejos de fuentes de calor directa evita la deformación de la montura y la degradación del policarbonato. Sin embargo, el cuidado adecuado prolonga la vida útil; no la hace indefinida. Cuando cualquiera de las señales descritas está presente, la reposición es la única decisión correcta. Lo que esto significa para empresas y distribuidores Para las empresas, contar con un programa de revisión periódica de lentes no es solo buena práctica: es una obligación legal bajo la NOM-017-STPS-2024 y la evidencia que protege a

Comparación entre lentes de sol convencionales y lentes de seguridad industriales certificados ANSI Z87.1 sobre superficie industrial
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Por qué los lentes de seguridad industriales no son lentes de sol: diferencias que tu empresa debe conocer

Cada temporada, muchas empresas cometen el mismo error: dotar a su personal de trabajo en exteriores con lentes de sol convencionales bajo el argumento de que “también protegen los ojos”. Es una decisión que parece razonable, resulta económica y, en la práctica, deja al trabajador desprotegido. Los lentes de sol y los lentes de seguridad industriales pueden parecerse visualmente, pero son productos diseñados para propósitos completamente distintos. Confundirlos tiene consecuencias legales, técnicas y, sobre todo, humanas. El punto de partida: ¿para qué fue diseñado cada uno? Un lente de sol fue diseñado para reducir la luminosidad y filtrar radiación UV en actividades cotidianas al aire libre. Su objetivo es el confort visual. No fue concebido para resistir el impacto de una partícula metálica proyectada a alta velocidad, ni para proteger contra salpicaduras químicas, ni para mantener la integridad estructural ante una chispa de soldadura. Los lentes de seguridad industriales, en cambio, fueron diseñados para proteger. Cada elemento de su construcción —el material de la mica, el diseño de la montura, la cobertura lateral, los recubrimientos— responde a un análisis de riesgos laborales concretos. Su objetivo no es el confort: es la prevención de lesiones oculares graves o permanentes. Ambos pueden tener mica oscura. Ambos pueden filtrar UV. Sin embargo, ahí terminan las similitudes que importan. La diferencia que determina si un lente protege o no: la prueba de impacto Un lente común de sol o un anteojo óptico sin certificación no está diseñado para resistir riesgos como impactos de partículas. Un lente sin certificación puede romperse ante un impacto y transformarse en un riesgo adicional. Este punto es crítico: un lente que se fragmenta ante un impacto no solo falla en proteger al ojo — proyecta esquirlas directamente hacia él. El estándar ANSI Z87.1 establece dos niveles de protección al impacto para lentes de seguridad industriales. El nivel básico Z87.1 exige que el lente resista un peso de 500 gramos en caída vertical desde 1.27 metros de altura. El nivel de alto impacto, marcado como Z87.1+, está pensado para ofrecer mayor protección ante objetos de mayor energía y velocidad. Ningún lente de sol estándar se somete a estas pruebas ni debe superar estos umbrales para comercializarse. Un lente certificado Z87+ llevará ese marcado grabado en la montura y en la mica. Si un lente no tiene ese grabado, no ha sido probado bajo ese estándar. Sin importar cómo luzca, no es EPP. Beautasteyewear Protección lateral: el detalle que los lentes de sol no contemplan Los lentes de sol convencionales están diseñados con una montura frontal que cubre el área directa de la visión. Los costados, la parte superior e inferior quedan parcialmente expuestos. En una actividad recreativa, eso es aceptable. En un entorno industrial, es un punto de entrada para partículas, chispas, salpicaduras y polvo. La norma ANSI Z87.1 exige que los lentes de seguridad industriales proporcionen protección lateral efectiva, ya sea mediante montura envolvente de una sola pieza o mediante protectores laterales adicionales. Esta exigencia no existe en el diseño de lentes de sol. Modelos como el LLI07C-PRO y el LLI07O-PRO de LICA incorporan diseño envolvente de policarbonato que cubre los ángulos laterales de exposición, precisamente por este requisito normativo. Filtro UV: presente en ambos, pero no equivalente Tanto los lentes de sol de calidad como los lentes de seguridad industriales pueden incluir filtro UV. Sin embargo, para que un lente de seguridad supere la prueba UV bajo ANSI Z87.1, debe bloquear al menos el 99.9% de los rayos ultravioleta bajo exposición a lámpara UV controlada. La protección UV en lentes de sol comerciales varía significativamente según el fabricante y el precio, sin que exista un proceso de verificación estandarizado obligatorio equivalente. Para trabajo en exteriores con exposición solar prolongada, la diferencia no está solo en si el lente filtra UV, sino en si esa protección fue verificada técnicamente. Los modelos RUNNER-SM-AZ con protección UV400 y el LICA-NEG-I con mica gris de policarbonato de alta densidad, ambos de LICA y certificados bajo ANSI Z87.1, ofrecen esa garantía técnica que un lente de sol genérico no puede dar. Claridad óptica: un requisito de seguridad, no solo de comodidad Los lentes de seguridad industriales deben cumplir con requisitos de transmisión de luz y claridad óptica que garanticen que el trabajador percibe su entorno con precisión. La norma ANSI Z87.1 incluye requisitos específicos de claridad óptica y resistencia a los impactos como parte integral de la certificación. Una distorsión óptica en un entorno industrial — por baja calidad del material o deformación de la mica — puede afectar la percepción de distancias, la lectura de instrumentos o la detección de señales de alerta. Los lentes de sol de precio bajo frecuentemente presentan distorsiones ópticas que en uso recreativo resultan molestas pero tolerables. En operación con maquinaria o vehículos en movimiento, esa distorsión puede contribuir directamente a un accidente. Lo que la norma exige: no es opcional La NOM-017-STPS-2024 establece que el EPP proporcionado por el patrón debe contar con certificación de un organismo acreditado. Proporcionar lentes de sol convencionales como sustituto de lentes de seguridad industriales certificados no cumple con esta exigencia. En caso de inspección por parte de la STPS o de un accidente ocular en el trabajo, la empresa queda expuesta a sanciones y a responsabilidad legal, independientemente de que el trabajador llevara algo en los ojos. Dotar al personal con EPP que no cumple las especificaciones técnicas requeridas equivale, legalmente, a no dotarlo de protección. El costo real de la confusión La diferencia de precio entre un lente de sol genérico y un lente de seguridad industrial certificado puede parecer significativa en una compra masiva. Sin embargo, ese cálculo cambia radicalmente cuando se considera el costo de una lesión ocular: atención médica, incapacidad temporal o permanente, aumento de la prima de riesgo ante el IMSS y el proceso legal derivado. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, las lesiones oculares representan una proporción significativa de los accidentes laborales prevenibles a nivel global. La mayoría ocurren en entornos

Trabajador industrial usando lentes de seguridad certificados con protección lateral en planta de manufactura
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Lentes de seguridad certificados: lo que toda empresa debe saber

Los ojos son uno de los órganos más vulnerables en el entorno laboral y, paradójicamente, uno de los que menos atención reciben al momento de seleccionar EPP. En México, las lesiones oculares representan una proporción significativa de los accidentes de trabajo registrados anualmente ante el IMSS. La mayoría de ellas son prevenibles con el uso correcto de lentes de seguridad certificados. El problema no siempre es la ausencia de protección ocular. Con frecuencia, el problema es que los lentes disponibles en el puesto de trabajo no están certificados, no son los adecuados para el riesgo específico, o simplemente nadie verificó que cumplieran con algún estándar técnico real antes de adquirirlos. ¿Qué hace certificado a un lente de seguridad? Un lente de seguridad certificado es aquel que ha sido sometido a pruebas técnicas en laboratorio y ha demostrado cumplir con parámetros mínimos de resistencia, campo visual y protección. No es suficiente que el producto parezca resistente o que el fabricante lo describa como industrial. La certificación es la evidencia objetiva de que el equipo protege. En México, la norma de referencia para la selección y uso del EPP es la NOM-017-STPS-2024, vigente desde septiembre de 2025. Esta norma establece que el patrón debe proporcionar EPP que cuente con certificación de un organismo acreditado conforme a la Ley Federal sobre Metrología y Normalización. Para protección ocular, cuando no existe una NOM de producto específica vigente, la norma acepta el cumplimiento de estándares internacionales reconocidos. El referente técnico de facto para lentes de seguridad en la industria mexicana y latinoamericana es el estándar ANSI Z87.1, emitido por el American National Standards Institute. Este estándar clasifica los lentes según su nivel de protección al impacto —básico o de alto impacto— y establece requisitos de resistencia a la penetración, transmisión de luz, campo visual y marcado obligatorio. Un lente que cumple con ANSI Z87.1 debe llevar grabado en la montura y en la mica el código correspondiente a su nivel de certificación. Adicionalmente, muchos modelos en el mercado mexicano cuentan con certificación CE bajo la norma europea EN 166, que establece requisitos similares e incluye clasificaciones específicas para resistencia a líquidos, arco eléctrico y radiaciones. Ambas certificaciones son reconocidas y aceptadas por la autoridad laboral mexicana. Los riesgos que los lentes deben cubrir La elección del lente correcto parte siempre del análisis de riesgo del puesto. No todos los entornos presentan los mismos peligros para los ojos, y un lente diseñado para un tipo de riesgo puede ser ineficaz ante otro. Impacto por partículas o fragmentos. Es el riesgo más frecuente en manufactura, metalmecánica, carpintería y construcción. Las partículas proyectadas a alta velocidad —virutas metálicas, esquirlas, polvo grueso— pueden causar lesiones graves o pérdida de visión. Para este riesgo se requieren lentes de policarbonato con certificación ANSI Z87.1. El modelo LLI07 de LICA —disponible en versión clara (LLI07C-PRO) y oscura (LLI07O-PRO)— es un lente PRO de policarbonato con diseño envolvente y protección lateral, certificado bajo este estándar. Para quienes requieren un campo visual más amplio, el modelo LLI06C tipo capataz ofrece mica panorámica en policarbonato sin armazón, también certificado ANSI Z87.1, ideal para supervisión en planta y trabajo con herramientas de alto riesgo de proyección. Uso general en planta e industria. Para puestos con exposición a partículas, polvo y riesgo de impacto moderado, el modelo LICA-TRAN-I ofrece mica transparente con protección UV, armazón negro y puente nasal ajustable, certificado ANSI Z87.1. Una opción con mayor estructura de armazón es el LLI05, disponible en mica clara y oscura, con diseño bicolor que combina resistencia y comodidad en jornadas largas. Para quienes necesitan un modelo compacto de perfil bajo, el LLI04C tipo sargento en mica clara es una alternativa práctica para uso cotidiano en planta. Radiación UV y trabajo en exteriores. Para personal expuesto a luminosidad intensa o trabajo prolongado al aire libre, la mica oscura y los recubrimientos espejados son la opción indicada. El modelo LICA-NEG-I ofrece mica gris en policarbonato de alta densidad con certificación ANSI Z87.1, pensado para entornos de alta luminosidad. Para quienes requieren protección UV400 con recubrimiento espejado tipo REVO, el modelo RUNNER-SM-AZ de la línea Safety Man incorpora mica azul con armazón negro y protección total contra radiación ultravioleta. En la línea femenina, el modelo VALQUIRIA-SG-R de Safety Girl ofrece mica marrón-rosa con recubrimiento REVO y protección UV400, combinando funcionalidad y diseño para trabajadoras en exteriores. Para entornos de baja visibilidad o trabajo nocturno, el TACTIC-SM-N con mica oscura y cinta elástica incluida garantiza ajuste seguro y protección UV385. Radiación por soldadura. Este riesgo requiere protección especializada que va más allá de los lentes convencionales. Las caretas y goggles para soldadura utilizan filtros de sombra calibrados según el proceso y el amperaje. Sin embargo, incluso bajo la careta, los soldadores deben usar lentes de seguridad de base como protección ante chispas y escoria durante operaciones auxiliares, tal como lo establece la NOM-027-STPS-2008 sobre actividades de soldadura y corte. Características técnicas que no deben ignorarse Más allá de la certificación y el tipo de riesgo, hay atributos técnicos que determinan si un lente realmente se usa o termina guardado en el bolsillo del trabajador. Tratamiento antiempañante. En entornos con cambios de temperatura o alta humedad, el empañamiento es uno de los principales motivos por los que los trabajadores retiran los lentes. Un modelo sin este tratamiento se convierte en obstáculo más que en protección. Varios modelos de la línea LICA incorporan este tratamiento de fábrica para garantizar visibilidad continua durante toda la jornada. Tratamiento antirrayaduras. La mica de policarbonato es ligera y resistente al impacto, pero susceptible a rayaduras superficiales que reducen la claridad visual. Con el tiempo, estas rayaduras comprometen la integridad del campo de visión y justifican la reposición del equipo. El recubrimiento antirrayaduras extiende significativamente la vida útil del lente. Protección lateral. La norma ANSI Z87.1 exige que los lentes de seguridad ofrezcan protección lateral, ya sea mediante montura envolvente o mediante protectores laterales adicionales. Un lente de sol convencional, aunque tenga mica oscura y filtro UV, no

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