Muchos profesionales ignoran que el plástico tiene una fecha de caducidad técnica y molecular. No esperes a que ocurra un accidente para descubrir que tu equipo ya era obsoleto. A continuación, te enseñamos a realizar una auditoría real de tu equipo de protección.
La degradación invisible del polímero
El polietileno de alta densidad es el material estrella en la fabricación de cascos de seguridad. Aunque es extremadamente resistente, su estructura química se degrada por factores ambientales constantes.
La radiación ultravioleta del sol rompe los enlaces del plástico, volviéndolo quebradizo y poroso. Este fenómeno se conoce como fatiga de material y es imperceptible en sus primeras etapas.
Un casco degradado no absorbe la energía del impacto, sino que la transmite directamente al cráneo. Incluso puede fracturarse en astillas filosas que representan un riesgo adicional para el usuario. Por ello, la vida útil de un casco no es una sugerencia, es un límite técnico de seguridad.
Entender este proceso es vital para cualquier responsable de seguridad industrial en México.
Cómo localizar e interpretar la fecha de fabricación
Todo equipo de protección personal de calidad debe tener grabada su fecha de origen. Busca en el interior de la calota un grabado circular que se asemeja a un reloj. El número central indica el año, mientras que la flecha apunta al mes de inyección del molde.
Es común confundir el tiempo de almacenamiento con el tiempo de uso real en campo. La mayoría de los fabricantes establecen un máximo de 5 años desde la fabricación para el reemplazo. Sin embargo, si el uso es intenso, este periodo debe reducirse drásticamente a 2 años.
Si el sello está borrado o no existe, el equipo debe ser retirado de servicio inmediatamente. La trazabilidad es lo único que garantiza que los polímeros aún conservan sus propiedades elásticas.
Guía rápida para una inspección visual efectiva
Una inspección visual meticulosa puede revelar daños que el ojo descuidado pasa por alto. Primero, observa si el color del casco ha perdido su brillo original o se ve opaco. La decoloración es el síntoma principal de un daño severo por exposición solar prolongada.
Busca grietas diminutas, especialmente en los puntos de tensión y en los bordes de la calota. Realiza la prueba de presión: presiona ligeramente los laterales del casco hacia el centro. Si escuchas chasquidos o sientes una rigidez excesiva, el material ha perdido su capacidad de flexión.
Cualquier raspadura profunda o muesca actúa como un punto de concentración de esfuerzos peligrosos. Un casco de protección que ha recibido un golpe fuerte debe ser desechado de inmediato. Incluso si no hay marcas externas, la estructura interna podría estar microfracturada y ser inútil.
El rol crítico de la suspensión y el barbiquejo
El casco no es solo la carcasa; el sistema de suspensión es el que realmente salva vidas. Este conjunto de cintas crea un espacio de amortiguación entre la calota y tu cabeza. Si las cintas están deshilachadas o los clips de plástico están blanquecinos, el sistema fallará.
La acumulación de sudor, grasa y polvo acelera la pudrición de las fibras textiles de la suspensión. Nunca modifiques el interior del casco ni utilices suspensiones que no sean de la misma marca.
Asimismo, el barbiquejo debe estar en perfectas condiciones para evitar que el casco salga volando. Un ajuste firme asegura que la protección permanezca en su lugar durante una caída o movimiento brusco.
Revisar estos accesorios es tan importante como inspeccionar la parte rígida del equipo de EPP.
Factores externos que aceleran el vencimiento
Existen condiciones de trabajo que reducen drásticamente la durabilidad de tu protección para la cabeza.
- El contacto con sustancias químicas, solventes o vapores industriales altera la química del plástico.
- Pintar el casco o pegar calcomanías con pegamentos fuertes puede debilitar la estructura de la calota.
- Las temperaturas extremas, como las de fundiciones o cámaras frigoríficas, fatigan el material rápidamente.
- Incluso dejar el casco en la repisa trasera de un vehículo bajo el sol acelera su degradación.
Conclusión
La seguridad en el trabajo no es un evento único, sino un proceso de revisión y mejora continua. Hemos analizado cómo la radiación ultravioleta y el tiempo comprometen la resistencia de tu equipo. Identificar la fecha de fabricación y realizar inspecciones visuales son pasos sencillos pero vitales.
Recuerda que la suspensión y el mantenimiento adecuado son lo que hace que el casco funcione. Un casco vencido no protege: aprende a identificarlo. y toma el control de tu propia seguridad hoy mismo. En LICA estamos comprometidos con ofrecerte el mejor equipo de protección personal del mercado.
No dejes pasar un día más con un equipo dudoso; la prevención es tu mejor herramienta de trabajo.
Referencias
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International Safety Equipment Association (ISEA). Z89.1: Industrial Head Protection Guide.
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Occupational Safety and Health Administration (OSHA). Technical Manual: Personal Protective Equipment.
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National Safety Council (NSC). Hard Hat Care and Maintenance Fact Sheet.
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LICA Seguridad Industrial. Manual de usuario y conservación de cascos de protección.